la pausa después del final

Hay momentos en que una etapa termina antes de que la siguiente tenga forma.

No siempre hay ruptura.
No siempre hay explicación.
No siempre hay algo que anunciar.

A veces solo aparece una señal simple:

se cumplió el ciclo.

Hace poco terminé una etapa de mi vida profesional.

Di todo lo que podía.

No necesito nombrarla.

Porque no es el nombre lo que importa,
sino lo que queda cuando ya no hay más que dar ahí.

Silencio.
Espacio.
Preguntas.
Cuerpo.
Verdad.

Y entonces aparece la pausa.

No como fracaso.
No como confusión.
No como vacío.

Como espacio real.

El primer gesto de volver a lo real.

Siguiente
Siguiente

La amenaza