đź«§ sentir antes de entender

A veces lo más importante no es lo que pasa.

Sino lo que despierta en ti.

Hay momentos que dejan una sensaciĂłn difĂ­cil de nombrar.

Una calidez inesperada.
Un nudo en el pecho.
Una ligereza repentina.
Una incomodidad que aparece sin aviso.

También están esos instantes de calma, de escalofrío o de ternura que llegan antes de cualquier explicación.

el cuerpo también sabe

Hay experiencias que llegan antes que las palabras.

Antes de que puedas entenderlas o darles un significado claro, ya están ocurriendo dentro de ti.

Se sienten como una expansiĂłn.

Una presiĂłn.
Un vacĂ­o.
Una corriente suave recorriendo el cuerpo.

No siempre sabemos nombrar lo que sentimos.

Y aun asĂ­, la experiencia es real.

El cuerpo percibe cosas que la mente tarda en comprender.

A veces, incluso, nunca llegan a convertirse en una explicaciĂłn.

quedarse con la experiencia

Tenemos la costumbre de convertir cada sensaciĂłn en una idea.

Queremos entenderla.

Clasificarla.

Encontrar una razĂłn.

Cerrarla.

Pero algunas experiencias piden algo distinto.

Piden espacio.

Piden atenciĂłn.

Piden ser sentidas antes de ser explicadas.

Cuando dejamos de exigir una interpretaciĂłn inmediata, algo se suaviza.

La experiencia puede mostrarse tal como es.

Sin tener que transformarse enseguida en una conclusiĂłn.

permanecer un poco más

Sentir también es una forma de presencia.

Y quizá una de las más olvidadas.

Nos entrenamos para pensar.
Para decidir.
Para resolver.
Para explicar.

Aprendemos a movernos rápido hacia una respuesta.

Pero pocas veces aprendemos a permanecer.

A quedarnos junto a una experiencia sin corregirla.

Sin apresurarla.

Sin convertirla en problema.

Tal vez sentir tenga más que ver con permanecer que con entender.

permitir

Quizá se trate de permanecer un momento más con el calor del sol sobre la piel.

Con el alivio que llega después de llorar.

Con la energĂ­a que aparece al reencontrarte con alguien.

Con el peso de una emociĂłn que todavĂ­a no encuentra palabras.

Con esa mezcla extraña de nostalgia y ternura que ciertas memorias despiertan.

No para aferrarte a la experiencia.

Solo para permitirle existir.

No toda sensaciĂłn trae un mensaje.

No todas necesitan convertirse en aprendizaje.

No todas contienen una revelaciĂłn.

Algunas simplemente forman parte de estar vivo.

Y eso también puede ser suficiente.

sentir plenamente

La vida toca constantemente.

A través de una canción.

De una conversaciĂłn.

De una pérdida.

De una mirada.

De una presencia.

De algo que no sabes explicar, pero que de algĂşn modo reconoces.

Muchas veces, cuanto menos intentamos entender una experiencia, más claramente podemos sentirla.

Como si al dejar de buscar respuestas apareciera una forma más directa de contacto.

Sentir no siempre requiere entender.

A veces basta con notar lo que está aquí.

Y darle un poco de espacio.

pregunta para llevar

¿Qué estás intentando entender que quizá solo necesita ser sentido?

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